— Plataforma de pensamiento cívico
Mi nombre es Jorge Carlos Zatarain, tengo 36 años y soy militante activo de Morena. Nací y crecí en Guaymas, Sonora, ciudad de la que me siento profundamente orgulloso. Realicé mis estudios de primaria, secundaria y preparatoria en mi ciudad natal, y posteriormente me trasladé a Hermosillo para cursar la Licenciatura en Derecho en la Universidad de Sonora.
Al concluir la licenciatura, continué mi formación académica en la Ciudad de México, donde realicé dos posgrados en la Universidad Panamericana: soy Maestro en Gobierno y Políticas Públicas y me encuentro en la etapa final del Doctorado en Derecho.
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Soy parte de la revolución de conciencias y nuestro propósito es:
Informar, compartir, difundir y preservar valores fundamentales: el amor a la patria, el compromiso con la transformación democrática y la justicia social, la responsabilidad y solidaridad con quienes más lo necesitan, y la voluntad de anteponer el bien común y el fortalecimiento de nuestra organización a cualquier interés particular.

Soberanía y Justicia

La desigualdad en México no es un fenómeno reciente ni accidental: tiene raíces profundas en el Antiguo Régimen europeo y en las estructuras de poder que marcaron la vida política nacional desde la Colonia. A través de un recorrido histórico riguroso, la tesis demuestra que la concentración del poder, la inequidad fiscal y la exclusión de clases no desaparecieron con la Independencia, sino que encontraron nuevas formas de perpetuarse. Entre las ideas centrales de esta primera parte destacan:
  • El absolutismo monárquico como antecedente directo del modelo político mexicano.
  • La inequidad fiscal y de clases del Antiguo Régimen como semilla de la desigualdad estructural.
  • La persistencia del caudillismo, el nepotismo y la exclusión multicultural en la vida republicana.
  • Los límites de la Ilustración al trasladarse a un México con realidades sociales y culturales propias.

Frente a este diagnóstico histórico, la investigación cuestiona al liberalismo como modelo político y su responsabilidad en la profundización de las desigualdades. Cuando el Estado renuncia a promover valores compartidos y reduce al ciudadano a un simple consumidor, la vida política pierde su sentido ético y el bien común deja de ser un horizonte posible. Los puntos clave de este análisis son:
  • El Estado neutral liberal vacía la política de contenido moral y ético.
  • El individualismo extremo fragmenta los lazos comunitarios y debilita la cohesión social.
  • La separación entre moral y política deja a la sociedad sin valores que orienten la acción colectiva.
  • La urgencia de recuperar categorías republicanas y comunitarias para construir un proyecto de nación verdaderamente incluyente.

Te invito a ver el siguiente video que explica los primeros capítulos de mi Tesis de Maestría.

EL BIEN COMÚN:

COMO PRINCIPIO CONSTITUCIONAL PROPUESTA DE INCLUSIÓN

Mi tesis doctoral titulada El bien común como principio constitucional: propuesta de inclusión, presentada en la Universidad Panamericana, examina la ausencia explícita del bien común como principio rector en el texto constitucional mexicano. A través de un amplio recorrido histórico y filosófico —desde Aristóteles y Platón hasta el constitucionalismo contemporáneo— y un análisis de derecho comparado con modelos como los de Francia, Alemania, Italia, España, India y Sudáfrica, la investigación demuestra que el bien común no solo es un concepto filosófico de larga tradición, sino un principio jurídico con plena viabilidad normativa.
La aportación central de la tesis es una propuesta concreta de reforma constitucional para incorporar el bien común como principio explícito en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, incluyendo texto normativo y exposición de motivos. El autor argumenta que su inclusión dotaría al ordenamiento jurídico mexicano de un fundamento que supere las tensiones entre el interés individual y el colectivo, y que oriente la acción del Estado hacia la dignidad humana, la justicia social y la solidaridad como fines constitucionales vinculantes.

+ Tres ejes de mi ideología

Principios con consecuencias concretas

El Bien Común como horizonte político

La dignidad humana como límite del poder

Justicia social con democracia

El bien común no es un concepto abstracto ni una aspiración retórica: es el criterio desde el cual debe evaluarse toda decisión de gobierno y toda norma jurídica. A lo largo de su formación académica ha sostenido que los grandes problemas de México —la desigualdad, la concentración del poder, la exclusión social— tienen en común la ausencia de un Estado que anteponga genuinamente el interés colectivo al individual. Su propuesta central es que el bien común deje de ser un principio implícito y se convierta en un mandato constitucional explícito que obligue a las instituciones a rendir cuentas frente a la sociedad.

Tanto el absolutismo histórico como el liberalismo moderno han compartido un mismo defecto: tratar a la persona como un medio y no como un fin. El Estado que reduce al ciudadano a contribuyente, consumidor o votante, sin reconocer su valor intrínseco, construye instituciones que sirven al sistema y no a la gente. Su convicción es que la dignidad humana es el límite que ningún gobierno puede traspasar y el fundamento desde el cual deben diseñarse las políticas públicas, los derechos y las leyes: no como concesiones del poder, sino como obligaciones irrenunciables del Estado.

Una democracia que convive con la desigualdad estructural es una democracia incompleta. La libertad formal —votar, expresarse, organizarse— pierde significado real cuando no está acompañada de condiciones materiales que la hagan posible para todos. Su postura es que la solidaridad, la subsidiariedad y la participación social no son valores complementarios sino condiciones indispensables para que la vida democrática tenga sentido. La justicia social no es el resultado eventual de la democracia: es su requisito de origen.